ocho apellidos vascos

En la película Ocho apellidos vascos, Rafa, de origen andaluz, se enamora de Amaia, vasca, y decide dejar su Sevilla natal para ir a buscarla a Euskadi. Después de unos días en Argoitia decide escribir un correo electrónico a sus amigos para explicarles las razones por las que no aguanta más en el País Vasco y quiere volver a Andalucía.

https://www.youtube.com/watch?v=LP1hhPCAfR4

 

 

Queridos Joaquín y Curro,

Os escribo como mis queridos amigos andaluces. Soy un extraño en un país extranjero. Quiero volver al calor de las playas andaluzas. Quiero beber finos en el chiringuito y comer pescado frito. Deseo volver al sonido constante de las guitarras y bailar hermosas Sevillanas.

He viajado por todo el país para estar con esta loca chica vasca con un flequillo. Pero Amaia vive en una tierra salvaje que es tan extraña para un sureño con estilo como yo. Nunca más me pongo el jersey al cuello. Ahora he adquirido una identidad vasca para que yo pueda encajar correctamente aquí. Soy un hombre con pendientes. Me visto con una chaqueta grande y también uso un pañuelo palestino. Disfrazo mi pronunciación para hablar en esta áspera lengua del norte y oye, nunca creerías cómo ahora estoy pronunciando la letra R, con toda la fuerza de un verdadero vasco. Ha sido lo suficientemente convincente para que los jóvenes locales crean que, de hecho, soy un importante líder terrorista emergente y hasta he sido invitado a la plaza local para participar en una manifestación. Ellos realmente creen que estoy preparado para liderar los kale borroka.

Mi Alma! Creo que demasiados años en el sol andaluz me han ablandado el corazón. Había imaginado que estaría haciendo el amor con mi bella y oscura princesa vasca, Amaia, todas las tardes durante una siesta romántica, pero ¡ay !, ¡no! En su lugar, parezco estar pasando cada hora del día con su rudo barbudo y arquetípico padre pescador vasco, Koldo. Me da la Inquisición para probar mi identidad vasca, para verificar si soy lo suficientemente puro como para ser su futuro yerno. Por mucho que ame Amaia, su forma de vivir aquí es demasiado complicada para un simple hombre andaluz como yo y ¡guau! ella tiene un temperamento vicioso!

Adiós mis queridos hermanos de flamenco. Rezo para que no pase mucho tiempo antes de que pueda escapar de este infierno y regresar a nuestra hermosa tierra soleada. “Me cago en la leche” como les gustan decir en estas partes del norte…

Saludos

Rafa